Anuncio de la Presidenta de la Nación por Cadena Nacional: Reforma del sistema de Inteligencia del Estado

ANÁLISIS COMPLETO

La comunicación no verbal (CNV) es la ciencia que estudia el significado del lenguaje corporal, y ya lleva más de 50 años de desarrollo que incluyen extensos estudios de laboratorio. Yo soy antropólogo, doctor en comunicación social de la Universidad Austral, y he publicado tres libros sobre la especialidad. En los últimos años me he concentrado en la evaluación no verbal de la credibilidad, es decir, si en función de los indicios gestuales, posturales y de la voz podemos deducir si estamos en presencia de un intento de engaño o de alguien que desea decir solo la verdad.

Lo que hice a pedido de los medios argentinos es una evaluación de la credibilidad de la presidenta durante la cadena nacional que estamos analizando, puedo decir lo siguiente:

En primer lugar hay que decir que la presidenta tiene una gran experiencia en el manejo discursivo de temas difíciles y es notoria su autoconfianza, es decir, que ella creé que que puede convencer a los demás de lo que se proponga. Dentro de su particular estilo, sus habilidades oratorias son extraordinarias.

Sin embargo, no puede evitar producir algunos errores groseros, que salvo para sus más ciegos seguidores, resultan evidentes formas de manipulación, empezando por haber aparecido en silla de ruedas y vestida de blanco. Las personas que tienen la intención de ser honestas, intentan que se note lo menos posible si tienen algún problema físico, mientras que quienes lo exageran, intentan de esta forma producir un efecto premeditado en la audiencia.

Me viene a la mente el caso de la disculpa televisiva de Juan Carlos de Borbón, el Rey de España, por haber matado un elefante durante un safari en Botswana con un rifle de 100.000 euros, acompañado de un conocido traficante de armas sirio, y en medio de uno de los momentos más duros de la crisis económica española. Tuvo que volver de urgencia a Madrid para ser operado de la cadera por una caída durante el safari, y a raíz del escándalo que se desató, no tuvo más remedio que disculparse públicamente. Pero al hacerlo puso cara de pobrecito y exageró su cojera para mostrarse vulnerable.

En el caso de CFK, aparecer vestida de blanco, color que simboliza la pureza de intención y la inocencia, resulta ya el colmo del exceso en este tipo de manipulación.

Yendo al análisis el discurso desde la perspectiva no verbal, algo notorio para destacar fue la forma entrecortada de enunciar, haciendo pausas más largas de lo normal entre cada palabra. Esta es una señal del esfuerzo cognitivo que debía realizar para mantener el control del contenido de su discurso, ya que implica que debía pensar y sopesar cada casa que decía, lo que ocurre habitualmente cuando alguien tiene miedo de poder cometer un error que lo involucre en una situación complicada.

El mismo estilo fue usado por el vicepresidente Boudou cuando tuvo que dirigirse al senado para defenderse de su participación un resonante caso de corrupción en el que está imputado.

Desde el análisis gestual, lo que más me ha llamado la atención es el abundante uso del emblema de ruego, o ilustrador de petición que consiste en juntar las palmas como cuando se reza. Esto lo realiza cada vez que fija posición, de modo que lo que esto significa es que la presidenta está pidiendo encarecidamente que le crean. Está estimulando la idea de que es genuina, sumisa y está en desventaja, cuando en realidad, esta actitud es completamente contraria a su estilo habitual, en el que se manifiesta de manera dominante agresiva.

Me viene a la mente el líder ruso Vladimir Putin, quien también se manifiesta habitualmente con un estilo dominante muy agresivo, y sin embargo cada vez que no encuentra una respuesta de este tipo para sostener una posición, opta inconscientemente por mostrarse sumiso y pedir con sus gestos que por favor le crean. También hacía esto muy a menudo el ex presidente español Rodríguez Zapatero.

Desde la perspectiva del análisis del discurso verbal habría mucho para decir, pero lo que más me llamó la atención es su descripción de la forma en que se enteró de la muerte del fiscal Nisman. Relató que un llamado a las 0:30 de la madrugada, dijo, de su ministra de seguridad, le informó que había habido un incidente. ¿Cómo un incidente? ¿Qué incidente? Dijo que respondió. Esto es congruente con el tipo de respuesta que las personas normales tenemos ante este tipo de situación. Pero inmediatamente agregó: “Yo primero pensé que era un chiste de madrugada” Esa es precisamente un tipo de respuesta que genera dudas sobre si tenía una intención de sinceridad, ya que no es verosímil. No me imagino que pueda ser posible que alguien llame a la presidenta a medianoche para hacerle un chiste de mal gusto, y en realidad no creo que se posible que esto suceda a ninguna hora.

Otro detalle que atenta contra la credibilidad del discurso de la presidenta es su argumentación cuando dice: – “En qué cabeza cabe que quienes fueron los primeros en denunciar ahora traten de encubrir”. Comparo esta frase con una tomada de un caso policial donde quien fue condenada por encubrimiento declaró: -“¿Cómo puede pensarse en un caso de asesinato si cuando llegamos él estaba intentando reanimarla y fue él quien llamó a la ambulancia? Lamentablemente para la credibilidad de la presidenta esa es precisamente la estructura discursiva de las respuestas que vuelven sospechosos a alguien, de acuerdo a los manuales de interrogatorio que se usan en los EE.UU, como el de Stan Walters.

Sobre todo en EE.UU., como hemos podido ver en la serie Lie to Me, esta ciencia se utiliza para la detección de la mentira en casos policiales. De seguir avanzando al ritmo que lo viene haciendo, esta ciencia permitirá en un futuro no muy lejano que se vuelva casi imposible ocultar una mentira importante.

Foto: Captura de video, fuente  www.presidencia.gob.ar

 

VIDEO ANALIZADO POR EL DR. SERGIO RULICKI