Cuidar la Salud o la Economía ¿Y si resulta que podríamos preservar ambas?


Una propuesta del Dr. Sergio Rulicki – Antropólogo y Comunicador Social

La solución podría estar al alcance de las manos. Primero organicemos nuestro pensamiento y hagamos un mapa de la situación de la manera más simple, clara y precisa:

1. Consenso médico sobre el coronavirus


a. Se contagia a través del contacto interpersonal estrecho o con superficies contaminadas.
b. No hay consenso acerca de nada más. Para demostrar este punto alcanza con hacer el listado de lo que incluso al día de hoy constituyen versiones simultáneas y contradictorias. Repasemos algunas: Ataca a los adultos mayores y a personas con enfermedades previas / puede matar a cualquiera de manera indiscriminada. Los asintomáticos no contagian / hasta los niños pequeños pueden ser bombas virales descontroladas. Y la más reciente: barbijos sí / barbijos no. Etc., etc., etc.

2. Medidas recomendadas y que se han tomado

a. Cuarentena: aislar a toda la población dentro de sus casas (excepto “servicios esenciales”, cuya definición podría variar ampliamente según criterio), y evitar el contacto interpersonal estrecho interactuando socialmente, a un metro, metro y medio o dos metros de distancia, según las diferentes versiones que han sido divulgadas por los medios.
b. Desinfectar las superficies en espacios privados y públicos.

3. Resultados

a. La cuarentena parece estar cumpliéndose con una aceptación extraordinariamente alta para una sociedad cuyo patrón cultural para el cumplimiento de las normas es “discrecional”. Sin embargo, no pudimos evitar los errores de gestión que provocaron la aglomeración de jubilados y otras personas vulnerables frente a los bancos.
b. La desinfección de los espacios privados es difícil de monitorear. En lo que respecta a los espacios públicos se ha visto poco y nada.

4. Expectativas

a. Estar mentalmente preparados para aceptar muchas muertes y más miseria, y que no sea todavía peor que los cálculos más pesimistas.
b. Que no se puede esperar otra cosa que no sea que aparezca la vacuna, remedios efectivos y para los creyentes, que Dios nos ayude. Mientras tanto, confinamiento sin horizonte de culminación.

CONCLUSIÓN

Ahora pensemos y definamos lo más importante que se puede obtener de esta cartografía de la situación. Cada quien tendrá su opinión, académica o no, pero desde una perspectiva antropológica y comunicacional, como científico social con grado académico de Doctor propongo la siguiente conclusión:

La principal manera de evitar la propagación de la enfermedad es la combinación de una estricta higiene personal y ambiental, el distanciamiento físico y la evitación de aglomeraciones de personas. Entonces la solución al problema de preservar salubridad y economía de manera concurrente tiene que ser cumplir con estas consignas a través de medidas que permitan la activación del trabajo y la economía.

¿Pero cuáles serían las medidas alternativas a la cuarentena total como el único medio para lograrlo?

 A los dirigentes políticos y sanitarios no parece que se les ocurra otra cosa que no sea seguir prorrogando la cuarentena más o menos como hasta ahora, y prometer ayudas económicas insuficientes. Además de la angustia que eso provoca, la situación económica se agrava.

Si el problema principal de permitir la libre circulación de un número mayor de personas es la posibilidad de que se aglomeren en el transporte, los lugares de trabajo, los comercios y el espacio público, transgrediendo el distanciamiento social recomendado, entonces la solución es permitir la libre circulación de tantas personas como sea posible sin que se llegue a saturar el transporte, los lugares de trabajo, los comercios, y el espacio público al punto de que se transgreda la distancia social. 

La propuesta consiste en utilizar el mismo tipo de cronograma que el que se aplica para el pago en ventanilla a los jubilados a todas las áreas de la actividad económica, académica o social: todos aquellos cuyos documentos terminen en ciertos números podrán circular trabajar o ir a estudiar en días específicos de la semana, mientras que los demás no. De esta manera se podrán hacer los cálculos exactos que permitan que el número de personas que usan el transporte, trabajan o circulan no impida el distanciamiento social.

Por otro lado, como ya se ha sugerido, esta medida se podría complementar con diferentes esquemas horarios de modo que haya personas ingresen al trabajo, abran sus locales o comiencen sus actividades profesionales fuera de sus domicilios a las 9, a las 11 o a las 13 y terminen sus jornadas de manera igualmente diferenciada.

REFLEXIÓN FINAL

La clasificación de cualquier hecho dentro de un casillero blanco o negro, bueno o malo, alto o bajo, flaco o gordo, sin matices ni puntos medios, ni formas alternativas de clasificación de las que establece la cultura dominante de cada sociedad, época o circunstancia, es la base de la forma de percibir el mundo del homo sapiens, la especie humana, conocida como interpretación binaria. Este tipo de cosmovisión puede contemplarse como una oposición absoluta, como la complementación de los opuestos, e incluso como la ausencia de alternativas aun no descubiertas.

El fenómeno evolutivo de la “visión tipo damero” tuvo sentido en la prehistoria, cuando la distinción absoluta, aunque imperfecta, entre peligro o seguridad era la diferencia entre la vida o la muerte: ¿Es una serpiente venenosa, o es una rama movida por el viento? ¿Es un tigre dientes de sable, o la sombra de un arbusto? En la actualidad, nuestra falta de capacidad creativa para comprender los modos en que los opuestos pueden ser complementarios, y que existen formas de ver el mundo que necesitan ser descubiertas nos está llevando al borde del abismo.

Ningún problema casi nunca es una cuestión de blanco o negro, sino de escala de grises, y de inclusión y combinación de nuevos colores. Los problemas que nos plantea el coronavirus y la presente propuesta tienen muchos aspectos que necesitan ser pensados y diseñados desde esta perspectiva no binaria e incluyente.